De ciencia, brujas y sueños (estado de trabajo del grupo de investigación “Correspondencia freudiana”) Autor: Verónica Schulze

“No naufragaremos. En lugar del rumbo que buscamos, descubriremos mares cuya exploración más precisa quedará para los que después vengan, pero si no soplan prematuramente malos vientos, si nuestra constitución aguanta, llegaremos” Sigmund Freud

Fue  a partir de un  texto de Manonni de 1967, a propósito de la discusión sobre el autoanálisis, leyendo el sueño de la inyección de Irma, cómo surgió la idea de armar el grupo de lectura e investigación allá por el año 2014.

Nos embarcamos entonces en la lectura de la correspondencia que Sigmund Freud mantiene con Wilhelm Fliess, entre 1887 y 1904.

Ambos  médicos, repletos de ambiciones científicas,  interesados en aspectos de su especialidad que se alejaban de los caminos convencionales de la medicina. Ambos viajan a Paris para trabajar bajo la dirección de Charcot. Se habían conocido en 1887 por intermedio de Breuer, que es quien alienta a Fliess para que asista a las clases de Freud .

Poco tiempo después  Freud le escribe la primera de sus cartas.

 Carta 1: “Respetado amigo y colega: Aunque mi carta de hoy tenga una ocasión profesional, no puedo sino iniciarla confesando mi esperanza de tratarlo en adelante, y que me ha dejado una impresión profunda que me inclinaría a declararle francamente la categoría de hombres en que debo incluirlo…”

La relación entre ellos se fue, de a poco,  profundizando. Se convierte Fliess en el amigo más íntimo de Freud. Durante muchos años fue él su único público.

En 1890 comienzan sus encuentros por diferentes ciudades, reuniones que después llamaron sus congresos privados, congresos que lo ponían un poco ansioso a Freud, y también un tanto obsesivo.

Carta 90: “ La vida es miserable y muy complicada y nosotros queremos celebrar un congreso de primavera .Propongo como fecha Pascuas, 1- porque en ellas se dispone de un día más, 2- porque restan cuatro semanas para regodearse con su anticipación, 3- porque no hace falta aparecer ante la propia denominada conciencia moral como un ausentista.

En cuanto al lugar: Praga, Dresde,  Nuremberg  o cualquier otra  ciudad. En favor de Praga arguye que nosotros dos no la conocemos. Lo mismo arguye empero contra Praga o contra Nuremberg o cualquier otra ciudad alemana, a saber, que podría despertar un interés independiente del interés del congreso. Contra Dresde, como es sabido, no existe ningún argumento.

Para el congreso llevaré: -un estuche de toillete-varios pañuelos -cordiales saludos de todos los Freud -una enorme expectativa de volver a verte – el análisis de sueños -la etiología de las neurosis de defensa -una conjetura psicológica. Por lo tanto realmente siete cosas. De ti espero por lo menos dos: – demostración de un período de 23 días para procesos sexuales 2-demostración de la necesidad de un período no superior a los tres meses para cuestiones de amistad…”

Vemos aparecer, a medida que avanzamos en la lectura, como Freud va pensando y construyendo sus ideas, ideas ligadas en un primer momento, como sabemos, a la medicina y a la pretensión científica, mientras tanto. se va arrimando a la psicología “…desde siempre mi meta que me hace señas desde lejos” le escribe en la carta 64.

 Pero vemos aparecer también a un hombre  preocupado. Un Freud genio, pero también un Freud  neurótico. ¿Será por eso que se había negado a que esta correspondencia sea publicada?

Sabemos que la amistad termina disolviéndose, Freud destruye la correspondencia que había recibido de Fliess, pero por suerte Fliess decide conservar las cartas de su amigo. Cuando muere, en el año  1928  es su viuda, Ida, quien vende las cartas y manuscritos  a un librero de Berlín poniéndole como condición que nunca llegaran a las manos de Freud.

Llegada la época oscura de los nazis el librero huye a Francia y vende estos documentos a Marie Bonaparte, discípula y analizada de Freud, quien por Anna, su hija, se había anoticiado de su existencia. Siendo, más tarde, su paciente  le comenta que adquirió esas cartas lo cual provoca en él  una gran indignación y le aconseja destruirlas. Marie no lo obedece ya que al igual que  Martín y Anna Freud, opina  que  deben ser preservadas.

3 de enero de 1937 “Querida Marie: …la cuestión de la correspondencia con Fliess me ha sacudido. Después de su muerte la viuda me pidió que le devolviera las cartas que él me había dirigido. Se lo concedí sin condición alguna, pero no las pude encontrar. Si las he destruido o si simplemente las he escondido habilidosamente, todavía hoy no lo sé. Nuestra correspondencia era la más intima que usted pueda imaginar. Habría sido penoso en extremo que cayera en manos ajenas…Por eso es un servicio extraordinario que  usted las haya adquirido y haya alejado todo peligro. Sólo me apena el gasto en que ha incurrido. ¿Puedo rogarle participar con la mitad del monto?  Me habría visto obligado  a comprar yo mismo las cartas si este hombre se hubiera dirigido directamente a mí. No me gustaría que nada de esto llegara al conocimiento de la llamada posteridad.

Y ella le contesta, desde Paris, cuatro días después.

“Las cartas y manuscritos me fueron ofrecidos bajo la condición de que no las vendería, de manera directa o indirecta, a la familia Freud, porque se temía una destrucción de este material importante para la historia del psicoanálisis…Usted mismo…quizá no perciba toda su grandeza. Es usted parte de la historia del pensamiento humano como Platon, digamos o Goethe. ¿que no habríamos perdido nosotros, pobre posteridad, si las conversaciones de Goethe con Eckermann hubieran sido destruidas, o los diálogos de Platón, estos últimos por piedad hacia la figura de Sócrates, digamos, a fin de que la posteridad no supiera que Sócrates se había dado a la pederastia con Fedro o Alcibíades?¡Es imposible que en sus cartas haya nada parecido! ¡Nada, si se lo conoce a usted, que pudiera empequeñecerlo! ¡Y si no me equivoco, se perdería algo de la historia del psicoanálisis, esta nueva y única ciencia, creación de usted, que es más importante que las ideas del propio Platón, si, por algunas observaciones personales que estas cartas contuvieran, hubiera de destruirse todo el material!

Toda una visionaria la princesa Marie.

Vayamos ahora al texto de Manonni: “El análisis original”: aquel que al decir del autor desempeña para los analistas el papel de escena primitiva.

Nos intereso  este texto porque  distingue el saber que Freud  había adquirido de Charcot, de Breuer, de sus pacientes, de otro saber, el que tiene que ver con el deseo inconsciente y que nace de una situación transferencial. Situación que no es la única donde el saber puede modificarse o desarrollarse, pero si la única donde puede modificar su relación con el inconciente.  Manonni  toma en cuenta este doble origen.

El tiempo que duró esta correspondencia tuvo para ambos el mismo efecto: modificó el saber de cada uno de ellos. Fliess salió con un delirio de saber y Freud encontró el saber del delirio bajo la forma de la Interpretación de los sueños.  Los dos iban escribiendo y avanzando en sus teorías, uno le corregía y criticaba al otro.

Lo que llama la atención es que Freud siempre intento diferenciarse, distinguir sus ideas de las de Jung, de las de Adler, de las de Janet, y sin embargo respecto a Fliess nos encontramos con  todo lo contrario. Freud lo admiraba profundamente. Admiración exagerada, dice Manonni, admiración que sorprende cuando se avanza en la lectura de las cartas. Mi otro yo, le decía, creía tener con el todo en común.

“En verdad, te creo todo” le escribe en la carta 30 y en la carta 42:..” hoy quiero concederme una buena hora y conversar contigo sólo de ciencia. .. tu eres el único otro, el alter…”

 Freud quería aprovechar la experiencia de Breuer, esperaba su saber, le demanda que sea su maestro, pero también esperaba el saber de Fliess. Aunque este no sepa nada de neurosis, solicita de él el saber que no tiene. Era el sujeto del que se supone que sabe. Freud admiraba las ideas de Fliess y no las discutía: la bisexualidad, la periodicidad biológica, la correspondencia de las estructuras de la nariz y de los órganos genitales. Freud olvida sus exigencias científicas y no discute estas ideas. (De hecho las ideas de Fliess fueron rechazadas por la ciencia, pero Freud considero sin embargo estas ideas como la verdad de un medico y no como el delirio de un enfermo).Pero además era su médico cuando sus malestares cardiacos y las supuraciones de su nariz.

 Estamos en 1894. Fliess como médico le pide que deje el cigarrillo y es recién ahí cuando Freud comienza a plantearle ciertas dudas. De hecho hasta consulta con Breuer, con quien ya vimos que estaba un tanto decepcionado.

 Freud ocupa la posición de enfermo: trastornos cardiacos y quejas que le dirige a Fliess y Fliess estaba en la posición de médico, Freud lo había puesto ahí.

 Carta 39: “Es demasiado penoso para el médico que se martiriza todas las horas del día con la inteligencia  de las neurosis no saber si padece de una desazón lógica o de una desazón hipocondríaca…tiene necesidad de recibir asistencia. Efectivamente ayer al anochecer acudí a Breuer, le dije que según mi idea los achaques cardiacos no armonizaban con un envenenamiento nicotínico sino que yo tendría tal vez una miocarditis…tu me resultas sospechoso esta vez, pues mi problema cardiaco es el único en el que he oído de ti manifestaciones contradictorias… Solo lo puedo comprender si supongo que quisiste ocultarme el auténtico estado de la cuestión y te ruego no hacerlo…he de sobrellevar con mucha dignidad la inseguridad y la abreviación de la vida que supone el diagnostico de miocarditis y hasta quizá extraiga una ventaja de él para la ulterior organización de mi vida y disfrute sobremanera todo lo que me reste.”

 Sin embargo, seis días después en la carta 40 le dice:” has escrito con tanta amabilidad…te tengo indudablemente por mas competente que a nadie en el diagnostico diferencial de estas cuestiones espinosas, y por lo tanto me he dejado inducir a error otra vez en la concepción de mi afección…”

Un tanto ambivalente, un tanto angustiado. Había escrito mientras tanto  el Manuscrito E al que titula: ¿Cómo se genera la angustia?

  Manonni divide en dos partes el tiempo que duro esa amistad. La primera parte Freud trabaja con Breuer y publica la comunicación preliminar y Fliess al mismo tiempo publica su primer libro sobre la neurosis refleja de origen nasal.

La segunda parte  la ubica en relación a la aparición de los seudo -trastornos cardiacos, las quejas dirigidas a Fliess, síntomas de una situación transferencial. Freud pone en duda los diagnósticos de Fliess, le reprocha sus contradicciones.

Y dice que a partir de allí se inicia el periodo más fecundo, en poco tiempo pasa de la teoría del trauma a la del fantasma, descubre la importancia de la sexualidad, interpreta sueños, descubre el Edipo.

Pero queremos situar algunos episodios, para nada menores,  que hacen a la esencia de su  descubrimiento.

-En 1895 Fliess opera de la nariz  a Ema Eckstein, paciente de Freud, unos meses antes  de que  Freud sueñe  el sueño de la Inyección de Irma.

– Y al año siguiente en 1896 muere su padre.

 En el re- análisis del sueño de la Inyección de Irma, el sueño inicial, el sueño de los sueños -dice Lacan – en las clases 13 y 14 del seminario  2,  que se propone reflexionar sobre el sentido de las diversas concepciones que se formó Freud acerca del aparato psíquico. Trabajo que continuó a lo largo de toda su obra y que respondía a  su exigencia de coherencia interna. Freud  persistió en su esfuerzo, fue el primero y el único que trato de situarse a su respecto con las modificaciones teóricas y técnicas que le sugerían sus seguidores, es decir la comunidad analítica.

 Es preciso leer las cartas a Fliess  para advertir que difícil le resulto este trabajo. Las cosas pueden ir al revés, siempre que no se pretenda hacerle decir a Freud, quien se encuentra en la primera etapa de su pensamiento, lo que está en la última. Es necesario un retorno a los textos pero no para sincronizar las diferentes etapas de su pensamiento o para hacerlas concordar, sino para advertir a que dificultad única y constante respondía el progreso de este pensamiento. Se trata en el interior de cada una de estas etapas y entre ellas mismas de que abordemos lo que específicamente  constituye el objeto de nuestra experiencia.

Lacan se propone situar el sueño de la inyección de Irma como una etapa en el desarrollo del ego de Freud, ego que dice, merece un respeto muy particular porque es el de un gran creador en un momento eminente de su capacidad creadora. En efecto este sueño es tan importante ya que de su análisis Freud obtiene la verdad que plantea como verdad primordial: el sueño es siempre la realización de un deseo.

El contenido del sueño: se le paso algo orgánico, revisa a Irma, la mancha blanca, los cornetes de la nariz, el doctor M, Otto, Leopold , una infección. La inyección de trimetilamina con la jeringa sucia.

 Encontramos en este sueño todos los elementos del episodio de Eckstein .

(Fliess había operado de la nariz a la paciente de Freud, Emma Eckstein en Viena en febrero de 1895. Por los escritos de Fliess de esa época se averigua  que consideraba indicado, sobre todo en neuralgias estomacales, la remoción quirúrgica  de partes óseas de la nariz. Freud  también había sido operado por él del cornete izquierdo de la nariz).

Escuchen esta carta:

Carta 56  8-3-95: “Por suerte al fin estoy en claro y tranquilo sobre la señorita Eckstein y puedo darte el informe  que sin duda te habrá de doler tanto como a mí, aunque espero que lo superes con la misma rapidez. Te escribí que inflamación y hemorragia no querían acabar, que entonces de repente aparecieron hedor y dificultad en el lavado…Dos días después me despertaron por la mañana, de nuevo la hemorragia era muy intensa, dolores, entonces pedí a Rosanes que me acompañara (otorrino de Viena, amigo de Freud de la juventud).Era mediodía, sangraba muchísimo por nariz y boca, el hedor era muy intenso. Rosanes limpio el contorno del orificio, arrancó coágulos adheridos y de repente tiro de algo como de un hilo, siguió tirando, antes que cualquiera de nosotros tuviera tiempo para reflexionar, había extraído de la cavidad un trozo de gasa de un buen medio  metro de largo. Al instante sobrevino un golpe de hemorragia, la paciente se puso blanca, los ojos desorbitados y quedo sin pulso. Enseguida se le introdujo de nuevo gasa con yodoformo y la hemorragia se detuvo, habría durado medio minuto, pero fue suficiente para que la criatura, a quien en ese momento acostamos, se volviera irreconocible. Entretanto, o sea en verdad después, ocurrió aún algo. En el momento en que apareció el cuerpo extraño, y todo me resultó claro, y tuve enseguida la visión de la enferma, me sentí mal, después de que se le pusieron los tapones , escapé a la habitación contigua, tomé un vaso de agua y me sentí miserable. …No creo que la sangre me haya vencido, en ese momento se agolparon en mi los afectos. Le habíamos hecho pues agravio, ella de ningún modo habría sido anormal sino que un trozo de gasa yodoformizada se te había cortado cuando la extraías, había permanecido allí catorce días y había impedido la curación hasta que al fin arrancado produjo la hemorragia. Que esta desgracia hubiera de sucederte, como reaccionarias a ella, saber lo que los otros harían con eso, el desaguisado que cometí contigo al instarte a operar en el extranjero, donde no puedes seguir el caso, ver alevosamente estropeado mi propósito de obrar el mayor bien a la pobre niña y con riesgo de la vida para ella, todo eso se abatió sobre mí. Ahora lo tengo elaborado…yo no habría debido martirizarte, pero debía confiarte esto y más. Lo hiciste lo mejor posible. El corte de la gasa yodoformizada sigue siendo uno de los accidentes al que está expuesto el mas virtuoso y cuidadoso de los cirujanos…Naturalmente nadie te hace un reproche, además yo no sabría por qué. Y solo me gustaría que llegaras a la compasión tan rápido como yo y que tuvieras la seguridad de que no necesite volver a cobrarte confianza.”

Bueno, nos permitimos dudar, en fin, todavía no había escrito “La negación”.

Freud está descontento con su amigo Otto- Fliess, pero también consigo mismo, pone en duda la legitimidad de la solución por él aportada  e incluso el principio mismo de su tratamiento de la neurosis. Al mismo tiempo que descontento, lleno de confianza, fantasea con una   placa: Aquí el 24 de julio de 1895 le fue revelado a Freud por primera vez  el enigma de los sueños.

Freud  vive, alrededor de sus cuarenta años, en una atmosfera angustiante, momento decisivo en que era descubierta la función del inconsciente. El sueño que Freud sueña está  integrado en el progreso de su descubrimiento, es una de sus etapas. Lacan resalta el carácter dramático del descubrimiento.

Decíamos también que  al año siguiente muere su padre, el 23 de octubre de 1896.

 Carta 109: “la muerte del viejo me ha conmocionado mucho. Lo estimaba en alto grado, lo comprendía muy bien y él importaba mucho en mi vida con su mezcla peculiar de sabiduría profunda y fantasía juguetona…”  Es en esta misma carta donde le envía el sueño de la noche que siguió al entierro, el de”  ruegan cerrar los ojos”, sueño que ve como resultado del auto-reproche, es este el primer signo de su  autoanálisis.

Aunque es recién en 1897 donde se precipita su descubrir inspirado en su autoanálisis.  ¡Habemus  papam!  Le dice al contarle un caso clínico, en pleno descubrimiento del padre, de la seducción.

Y de ahí se va a leer sobre brujas para su comparación con la histeria.

 Carta 118. ¡Recuerdas que siempre dije que las teorías de la Edad media y de los tribunales eclesiásticos sobre la posesión era idéntica a nuestra teoría del cuerpo extraño y la escisión de la conciencia? Pero ¿por qué el diablo, tras posesionarse de estas pobres, por regla general ha cometido con ellas lascivas y de las más asquerosas? ¿por qué las confesiones en el potro son tan semejantes a las comunicaciones de mis pacientes en el tratamiento psíquico?

Carta 119…” la idea de la referencia a las brujas cobra vida, además la considero certera. Empiezan a proliferar detalles: el volar esta explicado, la escoba sobre la que cabalgan es probablemente el gran señor pene. He encargado el martillo de las brujas  y lo he de estudiar con  ahínco.  (Se refiere  al  Manual básico de la Inquisición de 1487)

El próximo paso es el padre en la estructura, el fantasma. Es entonces  en 1897 donde  ya está todo dicho. Y comienza a escribir sobre el sueño.

Carta 120…” por desgracia, mi propio padre ha sido uno de los perversos y se ha hecho culpable de la histeria de mi hermana…la frecuencia de esta circunstancia me hace dudar a menudo.”

Carta 126:” he obtenido por primera vez una vislumbre cierta sobre la estructura de una histeria. Todo se reduce a la reproducción de escenas, unas se alcanzan directamente. Otras solo a través de fantasías antepuestas…Las escenas están ordenadas según resistencia creciente…el camino de trabajo desciende primero en círculos a las escenas o hasta su cercanía, después baja un tramo más desde un síntoma y otra vez desde el síntoma hasta abajo. Como en los pocos síntomas se reúnen la mayoría de las escenas, describimos entonces repetidos círculos por los pensamientos que están detrás de los mismos síntomas. Represión marcha desde lo reciente hacia atrás y alcanza primero a los últimos sucesos”.

Y en el Manuscrito N le dice: “Los impulsos hostiles hacia los padres (deseo de que mueran) son también un elemento integrante de las neurosis”. Es esta la primera referencia al Edipo. Estaba introducido ya como transgresión. La transgresión real protegía contra el conocimiento del Edipo, que implicaba otorgar un lugar esencial al fantasma.  En la famosa carta donde le cuenta “el gran secreto”  da las razones del descreimiento a sus neuróticas.

El descubrimiento del Edipo no está dentro de la línea del saber, como con Breuer. Durante el periodo en que realiza estos descubrimientos Freud  trabaja en su análisis  personal. Autoanálisis  que poco después declara imposible  ya que de lo contrario no existiría la neurosis y agrega que solo puede analizarse por medio de un saber objetivo como si fuese otro. Es Fliess, quien sin saberlo, lo ha puesto en la situación transferencial en la que el saber se modifica en su relación con el inconsciente. Carta 132: …” la parálisis para escribir me parece a propósito para estorbar nuestro trato”.

Carta 139 … “y ahora quiero contarte sin dilación el gran secreto que se me puso en claro lentamente los últimos meses. No creo más en mi neurótica….comienzo a exponer históricamente los motivos del descreimiento. Las continuas desilusiones en los intentos de llevar un análisis a su efectiva conclusión, la deserción de la gente, la falta de éxito plena con el que yo había contado, la posibilidad de explicarme los logros parciales diversamente, he ahí el primer  grupo. Después la sorpresa de que en todos los casos el padre debería ser inculpado como perverso, sin excluir al mío propio, la comprobación de la inesperada frecuencia de la histeria para la cual debería repetirse esta misma condición cuando es poco probable que la perversión en perjuicio de niños este tan difundida .En tercer lugar además la evidencia cierta de que en lo inconsciente  no existe un signo de realidad de suerte que no se puede distinguir la verdad de la ficción poblada con afecto. Según esto queda la solución de que la fantasía sexual se adueña regularmente del tema de los padres. En cuarto lugar… se ve que lo inconsciente nunca vence la resistencia de lo consciente, entonces se hunde también la esperanza de que en la cura se pueda proceder en sentido inverso hasta el total domeñamiento de lo inconsciente por lo consciente…Ahora no sé dónde estoy… ¿Y si estas dudas no fueran sino un episodio en el proceso hacia un conocimiento más amplio? Ante ti y ante mi mismo tengo más el sentimiento de un triunfo que el de una derrota.”

Y nombra al Edipo como un suceso universal de la niñez temprana, el único pensamiento de valor universal que le ha sido dado al hallar en él mismo el enamoramiento a la madre y los celos hacia el padre.

“…si esto es así se comprende el poder cautivador de Edipo Rey…la saga griega expresa una obligación que cada quien reconoce porque ha registrado en su interior la existencia de ella. Cada uno de los oyentes fue una vez en germen y en la fantasía un Edipo así y ante el cumplimiento de sueño traído aquí a la realidad retrocede espantado con todo el monto de la represión que separa su estado infantil de su estado actual.”

Vero Schulze

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s