“Me engañaste no es lo siniestro. Algo sobre la película Vértigo y el esquema óptico de Lacan” (Natacha Gurman)

Texto producido en el marco del Taller de Sendas Psicoanálisis coordinado por Esteban Salpeter: “Lo siniestro”

Lo que me interesaba era los esfuerzos que hacía James Stewart para recrear una mujer, a partir de la imagen de una muerta” (Alfred Hitchcock)

“Les ruego que se tomen la molestia de releer el artículo de Freud sobre lo Umheimlichkeit. Es un artículo que nunca he oído comentar, y a propósito del cual nadie parece haberse percatado siquiera de que es el eslabón indispensable para abordar la cuestión de la angustia” (Lacan Seminario 10 “La Angustia”, clase 28 de noviembre del ’62)

En algunas ideas que me interesaba compartir, de lo que fuimos trabajando en el espacio del taller, elegí tomar el hilo de ciertos planteos que realiza Lacan en su Seminario sobre La Angustia, en su articulación con el texto de Freud “Lo siniestro” (traducido por Stratchey como “lo ominoso”). Para esto, considero oportuno citar una conclusión a la que arriba Freud en su texto, luego de toda una primera parte en la que se aboca, muy exhaustiva y detalladamente a “pesquisar el significado que el desarrollo de la lengua sedimentó en la palabra ‘ominoso’”. Nos dirá entonces: “De esta larga cita, lo más interesante para nosotros es que la palabra heimlich, entre los múltiples matices de su significado, muestra también uno en que coincide con su opuesto unheimlich”. Cita Freud a continuación a Gutzkow: “Nosotros lo llamamos unheimlich, ustedes lo llaman Heimlich”.

Lacan, en la clase IV del Seminario sobre la angustia, tomando la lectura freudiana afirmará que “lo primero que salta a la vista es la importancia que da Freud allí al análisis lingüístico” y lee en este punto la función del significante. Dirá: “la definición de lo unheimlich es que es heimlich. Lo que es unheim, es lo que se encuentra en el punto del heim”.

Luego me aboqué en el esquema del modelo óptico que retoma Lacan en este Seminario para pensar el afecto de la angustia en su relación con la función del objeto. Siempre revistió para mí cierta complejidad este esquema o quizá nunca me detuve mucho en razonarlo, o ambas cosas se habrán jugado al mismo tiempo pero, cuando en uno de los tan gratos encuentros que hemos compartido en nuestro taller, nos dispusimos a mirar la película Vértigo, del gran Alfred Hitchcock, volví a tal esquema  y se me ocurrió establecer una vinculación entre algunas escenas de esta película, situándome desde la posición discursiva de Scottie en la trama de su relación amorosa con Madelaine y Judy.

En mi experiencia de espectadora la película no me produjo ese efecto “ominoso” del que hablamos, pero no es eso lo que importa, porque lo que aquí les propongo es un ejercicio de lectura de la posición discursiva de Scottie. Es en esa línea que les presento una hipótesis sobre las condiciones en que ese efecto podría producirse en el protagonista de la historia.

Un contrapunto entre dos escenas:

 Ambas escenas suceden en la instancia final de la película de Hitchcock. Scottie, ese detective retirado, ha logrado finalmente llevar a buen puerto sus esfuerzos para “recrear una mujer, a partir de la imagen de una muerta”. Esto es: recrearla en Judy (esa muchacha tan parecida a la fallecida Madelaine, que encontrara vagando por la calle justo después de la tragedia). Madelaine, les recuerdo, es la mujer de la que se ocupa durante toda la primera parte del film y de quien sin embargo no logró evitar su suicidio.

La primera escena: luego de semanas de cambiarle a Judy su calzado, sus vestidos y hasta su cabello, con una convicción que lleva a la dueña de la tienda de ropa a decirle esta frase de la que vamos a sacar provecho…

… Scottie aguarda en el living que Judy salga de su cuarto tras realizarse un último “ajuste estético”. Sucede entonces este clásico fotograma de la película:

Judy surge literalmente cual fantasma transformada en aquel objeto perdido, Madelaine. Cabe decir que los espectadores, no así Scottie, ya nos hemos enterado de que Judy fue la mujer que se hiciera pasar por Madelaine. Por cierto quien murió cayendo del campanario fue otra persona, pero Scottie aún no lo ha descubierto. Falta todavía para ello que el relato prosiga. Ahora está frente a esa mujer que se le acerca para besarlo, él la abraza y durante unos segundos la cámara nos deja ver su turbación.

Finalmente la besa. Corte de escena, en la siguiente el clima se ha transformado totalmente, ya no existe esa tensión que estuvo presente durante todo el tiempo de la transformación de Judy en el espejo de Madelaine. Ya estamos en la segunda escena que les quiero presentar.

Judy está vestida para salir a cenar con Scottie, se para frente al espejo, se quiere poner un collar y le pide ayuda a él para abrocharlo. Si bien éste la mira de frente con la joya sobre su pecho, recién cuando se pare detrás de ella enfrentando al espejo descubrirá el detalle que le revelará todo el engaño del que fue ¿víctima?.

Justamente el esquema óptico nos permitirá decir algo respecto de este engaño.

Heim y unheimlich en el esquema óptico

“El falo, la relación de ese menos phi con la constitución del a minúscula que es ese resto, ese residuo, ese objeto cuyo estatuto escapa al estatuto del objeto derivado de la imagen especular”. (Lacan, Seminario 10, clase 28 de noviembre del ’62)

Si bien la segunda escena es la que rompe la ilusión del acople del jarrón con las flores, de la imagen yoica de Scottie con la representación que él se hace de lo que desea (que es lo que llevara a la dueña de la tienda a decir “el Sr. sabe muy bien lo que quiere”, también podría haber dicho “el señor tiene familiaridad con su anhelo”) es en la primera escena donde yo les propongo ubicar elementos en el discurso de Scottie que nos permiten hipotetizar el efecto de lo siniestro.

En la segunda escena, si bien ya no es sostenible el argumento que viene desplegando Scottie y al que Judy se prestó, la función del “me engañó” lo que produce es un cambio de argumento pero no una puesta en cuestión de la representación, de la “identificación con la omnipotencia”, definición de Daniel Lagache que Lacan utiliza en su escrito “Observación sobre el informe de Lagache” para referir al Yo ideal.

En cambio, en la primera escena, vislumbramos lo que Freud decía en su texto sobre lo siniestro: “el prefijo ‘un’ de la palabra unheimlilch es la marca de la represión”.

Durante todo el proceso de transformación de Judy hipotetizamos que en Scottie está operando esa negatividad por más que la haga parecer cada vez más a la imagen de Madelaine. En esta escena, ese punto de fuga, se pierde.

Me gustaría, para concluir, leer unos pequeños párrafos de Lacan de su clase del 28 de noviembre del ’62 del Seminario 10:

 “Pero cuanto más se acerca el hombre, cuanto más rodea, acaricia lo que cree que es el objeto de su deseo, de hecho más alejado se encuentra, más extraviado. Todo lo que hace por esta vía para acercarse, da cada vez más cuerpo a lo que, en el objeto de dicho deseo, representa la imagen especular. Cuanto más lo hace, cuanto más quiere, en el objeto de su deseo, preservar, mantener, proteger el lado intacto de ese florero primordial que es la imagen especular, más se adentra en aquella vía que a menudo se llama impropiamente la vía de la perfección de la relación de objeto, y más engañado está”. (Seminario 10 clase del 28 de noviembre del ’62)

“He aquí que estamos en posición de responder ahora a la pregunta – ¿cuándo surge la angustia? La angustia surge cuando un mecanismo hace aparecer algo en el lugar del menos phi, que corresponde, en el lado derecho, al lugar que ocupa en el lado izquierdo, el a del objeto del deseo. Digo algo, cualquier cosa”.

“Lo unheimlich es lo que surge en el lugar donde debería estar el menos phi. Cuando algo surge ahí, lo que ocurre, es que la falta viene a faltar”.

Bibliografía:

Lacan, Jacques: “El Seminario de Jacques Lacan libro 10 La Angustia 1962-1963” (Texto establecido por J. A. Miller. Ed. Paidós)

Lacan, Jacques: “Observación sobre el informe de Daniel Lagache: psicoanálisis y estructura de la personalidad” (1960) . Escritos II.

Freud, Sigmund: “Lo ominoso” (1919). Tomo XVII Sigmund Freud. Obras Completas. Amorrortu Editores.

Truffaut, Francois (con la colaboración de Helen Scott): “El cine según Hitchcock”. Alianza Editorial, Madrid 1966.

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